Cómo empezó todo
Todo comenzó una tarde cualquiera que, con el tiempo, dejó de serlo. Una conversación que no debía durar más de unos minutos se extendió hasta el anochecer, y desde entonces ninguno de los dos volvió a contar el tiempo de la misma manera.
Entre risas compartidas, viajes improvisados y una infinidad de pequeños días ordinarios, descubrimos que el amor no siempre llega como un huracán: a veces llega como una certeza tranquila que se queda a vivir con nosotros.
Hoy, después de tanto camino recorrido juntos, decidimos que queremos seguir recorriéndolo para siempre.